
Me gusta pensar que estoy en un verde prado, oír a los pájaros cantar, cerrar los ojos e imaginar que estoy sola en algún paraíso desconocido por milisegundos, que nadie se preocupe de los accidentes, del dinero, sólo en ellos, nadie más, desconectarse de la sociedad... Despierto de golpe con el bocinazo de una camioneta.
Vuelta a la realidad

